Con el tema de “Museos en el Altiplano potosino: territorio, cultura y comunidad”, Yolanda Rivera Torres, directora del Centro Cultural Real de Catorce, llevó a cabo un conversatorio virtual con motivo del Día Internacional de los Museos que estableció el Consejo Internacional de Museos (ICOM, por sus siglas en inglés). Si bien el día establecido para celebrarlo es el 18 de mayo, esta actividad se realizó dos días antes, el 16. Participaron: Dalila Aguilera y Mercedes Aquí, de Real de Catorce; Mauricio Gómez Aranda, de Moctezuma; Araceli Alvarado, Iván Gallegos y Leo Viggo Campa, de San Luis Potosí; Emmanuel Vázquez, del Museo Interactivo El Meteorito; y Enrique Franco Calvo, de Fomento del Norte Potosino, A.C. Se trató de una reunión de profesionales diversos que tienen en común la promoción cultural, pero indudablemente que sirvió para poner en la mesa de la discusión algunos temas y preguntas: ¿alguno de los museos del estado de San Luis Potosí cumple con la definición del ICOM, que define al museo como “una institución permanente, sin fines lucrativos, al servicio de la sociedad que investiga, colecciona, conserva, interpreta y exhibe el patrimonio material e inmaterial”? La respuesta podría tener matices, sin embargo, incluyendo casos como los museos que dependen del INAH o de entidades públicas del estado, la respuesta es contundente: no. No hay un espacio de exhibición de objetos patrimoniales en San Luis Potosí que cumpla con todos esos conceptos del ICOM, en primer lugar, para investigar, conservar y exhibir el patrimonio se necesita no sólo de recursos económicos –que siempre son escasos- sino de profesionales en estas áreas de los que hay muy pocos en el estado; y los que visitan esos espacios con el propósito de recabar información las más de las veces vienen de instituciones o lugares lejanos. Otra de las preguntas que se plantearon fue: ¿una reunión de objetos de interés para la comunidad hace un museo? Y tomando como base la definición del ICOM, la respuesta es también: no.
Si bien el conversatorio tenía una serie de temas y preguntas a desarrollar, debido a las diferentes actividades o cargos de los participantes, la plática devino rápidamente en describir una serie de experiencias que pusieron en evidencia lo que es un secreto a gritos: mucha de la actividad cultural que se realiza no sólo en el Altiplano potosino sino quizás en toda la provincia mexicana es el resultado del esfuerzo de promotores culturales, de artistas que se vuelven promotores de sus obras y de las de otros, y de una sociedad civil que sabe que los beneficios de la actividad cultural indudablemente se reflejarán de muy diversas maneras en la comunidad misma que la promueve, y no nos referimos a la promoción turística, que, como ya hemos visto casos a nivel mundial y local, en exceso y mal enfocada puede ser más dañina que positiva.
De la reunión se puede resumir que los promotores culturales de la región se enfrentan a problemas comunes: inasistencia del público local a los espacios y actividades culturales, ante la escasez de recursos creación de estrategias para realizar proyectos, competencia de objetos intelectuales complejos contra la facilidad de los medios digitales, etc. etc. Finalmente, de la reunión se desprendió un tema fundamental: si la cultura es un derecho, ¿aparte de estos agentes culturales y de la sociedad civil, de quién más es la responsabilidad de que los espacios que llamamos museos se fortalezcan de manera continua para beneficio de la comunidad local?
La plática se extendió y tocó temas paralelos, como el de ¿por qué no hay una sección de cultura en los medios de difusión locales?
Muchos temas, muchas preguntas, y las únicas respuestas concretas son las de estos promotores culturales que viven el día a día tratando de crear conciencia y trabajando directamente con la sociedad en la que ellos mismos habitan. Más práctica que teórica, pero no menos reflexiva: sin duda alguna, eso define a la gente del Altiplano potosino, acostumbrada como sabemos al trabajo duro.

