Contar con acceso seguro al agua potable permite ahorrar miles de horas que, en muchas comunidades, se destinan a recorrer largas distancias para su recolección. Esta tarea, que con frecuencia recae en mujeres y niñas, no solo pone en riesgo su integridad, también limita sus oportunidades para estudiar, trabajar o participar activamente en su comunidad . Cuando mujeres y niñas tienen las mismas oportunidades, el progreso se fortalece y beneficia a toda la sociedad. Trabajemos juntos por comunidades donde ellas participen plenamente en las decisiones relacionadas con el agua. Donde fluye el agua, crece la igualdad

