Catorce, S.L.P.- Catorce es considerado una auténtica cuna de la fe y el misticismo en el norte de México debido a su profunda devoción por San Francisco de Asís, cariñosamente llamado por los fieles como «El Charrito» o «Panchito».
Cada año, especialmente de cara a su festividad litúrgica del 4 de octubre, miles de peregrinos cruzan el histórico Túnel de Ogarrio a pie, en autobús o en coche para cumplir mandas, agradecer favores o pedir por su salud.
La fe catorceña hacia este santo franciscano está forjada por tradiciones únicas, leyendas populares y un gran fervor colectivo.
El misterio de la imagen peregrina: De acuerdo con la leyenda local, la imagen original de San Francisco apareció de forma misteriosa en el monte y fue llevada inicialmente a la Capilla de Guadalupe. Al trasladarla posteriormente a la Parroquia de la Purísima Concepción, el santo desaparecía del altar principal por las noches y regresaba a la capilla. Los pobladores entendieron el mensaje y lo colocaron en un altar secundario lateral, donde permanece y se le rinde culto masivo.
El santo que camina: Los habitantes y fieles de la región preservan la firme creencia de que la escultura —un cuerpo articulado sentado en una silla de madera— cobra vida por las noches para recorrer las empedradas calles del pueblo, socorrer a desposeídos, auxiliar a enfermos y detener trifulcas. Es por ello que los lugareños afirman encontrar frecuentemente a la imagen con sus huaraches desgastados o con las piernas llenas de lodo al amanecer.
Patrimonio y Modernidad: El epicentro de las oraciones es la histórica parroquia con sus antiguos pisos de madera. Recientemente, la infraestructura religiosa y turística del pueblo se expandió con la inauguración de una escultura monumental de San Francisco de Asís de unos 15 metros de altura en el Cerro del Orégano, la cual vigila el horizonte potosino y funciona como un nuevo mirador para los visitantes.

