¿Sabías que…? En dos de cada tres hogares, las mujeres son responsables de recolectar el agua para su familia y comunidad. Además de encargarse del aseo, el cuidado del hogar y la atención a personas enfermas, muchas dedican largas horas a esta tarea, lo que implica extensas caminatas, muchas veces en entornos inseguros, con el objetivo de garantizar el agua necesaria para las actividades diarias. El acceso al agua potable y la igualdad de género están profundamente vinculados. Reducir esta carga y garantizar servicios seguros no solo mejora la calidad de vida, también abre oportunidades para que mujeres y niñas participen activamente en la educación, el trabajo y la toma de decisiones dentro de sus comunidades. Impulsar su voz y presencia en la fuerza laboral del sector hídrico es un paso esencial hacia un desarrollo más justo y sostenible. Donde fluye el agua, crece la igualdad

