El desarrollo sostenible se ocupa de atender las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer las suyas. Para lograrlo, es fundamental fortalecer tres pilares esenciales: el crecimiento económico, la inclusión social y la protección del medio ambiente. Mantenerlos en equilibrio es clave para alcanzar un verdadero desarrollo. Cuando existe un desarrollo sostenible, todas las personas tienen acceso a un trabajo digno, atención sanitaria y educación de calidad. Además, el uso responsable de los recursos naturales ayuda a prevenir la contaminación y evita daños permanentes al entorno. Las políticas públicas garantizan que nadie quede atrás por condiciones de desigualdad o discriminación. Comprender su importancia nos permite generar un cambio real, analizar nuestro entorno y poner en marcha acciones que construyan un mejor futuro. Juntos podemos crear un mundo más justo y sostenible. Por una seguridad hídrica, ¡Cuidemos el Agua!

