AMABLES AFICIONADOS, bastante expectativa de que el semáforo epidemiológico entre en color amarillo y entonces poder programar las finales del béisbol veterano para la próxima semana, según lo dio a conocer el presidente de la Liga, Julián García López, algunas ligas al interior del estado ya han echado andar sus torneos, en municipios como Mezquitic, hasta donde viaja un numeroso grupo de jugadores de Matehuala, La Paz y Cedral a reforzar algunas novenas en ese campeonato.

EN BREVE muy posiblemente se realice la primera reunión para ir afinando los preparativos en el caso afirmativo de que en Matehuala se lleve a cabo el Torneo Regional de Invitación de primera Fuerza, que se ha programado para los principios de noviembre en esta ciudad. La afición espera poder disfrutar de este platillo beisbolero pues el ayuno del torneo estatal en Semana Santa nos tiene con ganas de ver un buen espectáculo de esa naturaleza.

DESDE ESTA columna le enviamos un afectuoso saludo a Don Chebo González, quien por prescripción médica se encuentra en reposo a causa de una pequeña cirugía, todo fuera de peligro, en cualquier momento de nuevo se integra a la plantilla de La Razón con su gustada sección de Resumen Deportivo.

EN EL CICLISMO DE RUTA de manera oficial tampoco se han tenido competencias, sin embargo, la afición por este deporte creció y difícil de creer, pero a raíz de la pandemia, más gente se involucró en el deporte de los pedalazos, la rodada sabatina en Cedral, que iniciara la familia Rueda Leyva, con la señora Licel, Nico Sr. Y Nico Jr. ya ha crecido y tiene cada vez más adeptos de gente que se incorpora a realizar buenos recorridos bajo protección y seguridad, además de asistencia mecánica y de hidratación, bien por la familia Rueda Morales.

UNA DE BABE RUTH: Un día el cual Babe Ruth llegó a un juego en el Yankee Stadium. Un muchacho lo esperaba con una pelota para que, el famoso deportista se la autografiara. Pero cuando Ruth preguntó el nombre del chico. Éste le dijo que no era para él sino para su hermano quien cumplía años y por ser muy pobres no tendría torta, piñata, fiesta. Y la bola con la firma del “Sultán del Bate” le alegraría el cumpleaños.

Ruth se llevó al muchacho a las afueras del estadio y lo montó en su automóvil. Pidió al pequeño fanático que le guiara hasta su casa, pero en el camino compró torta, piñata, dulces, refrescos y un regalo. Al llegar a la casa del cumpleañero mandó a buscar a todos los chicos de la cuadra para celebrar a lo grande.

En el estadio de los Yankees nadie sabía dónde estaba Babe Ruth. Todos estaban alarmados porque lo habían visto llegar a tempranas horas. Todos se preguntaban, ¿le habrá pasado algo a Ruth?, pero nadie tenía la respuesta. Hasta que ya culminado el encuentro del equipo apareció “El Gran Bambino”. Cuando explicó su ausencia a la directiva fue multado y regañado. Por lo cual el “Sultán del Bate” dijo, “Me tendrán que volver a multar, porque si otro niño necesita otra fiesta ahí estaré, ya que me divertí un montón”.

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