CHARCAS, S. L. P. El Obispo de Matehuala, Monseñor Margarito Salazar Cárdenas, vino a presidir la Eucaristía en honor al Señor de los Trabajos, que el primer día del año 2019, tuvo lugar en las instalaciones de la superficie de la mina más antigua en este municipio; después de la misa, se inició la procesión hacia el Templo Parroquial, en la ciudad.

El Prelado Eclesiástico comenzó diciendo a los cientos de feligreses que se reunieron en dicho lugar, que el sacrificio de soportar el clima a la intemperie resulta una ofrenda especial a Dios, estaba gustoso de estar en la misa del Grupo México, que se oraría por los trabajadores mineros y por los empresarios puestos por Dios en Charcas.

Sin la voluntad de Dios, no se mueve ni una hoja del árbol, por lo que se pidió para que la mina siga siendo una bendición para Charcas y la región, para beneficio de las familias, siendo eso la principal intención de la mina, recalcó la invitación hecha a su favor por los sacerdotes parroquiales locales y la gerencia local de dicha firma minera.

Así se oró por los mencionados, rogando a Dios que los bendiga a todos y que el Año Nuevo permita poner lo que está de parte de los creyentes, para tener un año de muchas bendiciones. La misa se ofreció en honor al Señor de los Trabajos, que se venera en la Parroquia de Charcas y en la mina, donde existen departamentos con altar a dicha imagen.

También resultó la responsabilidad de cumplir con las obligaciones en la fuente de trabajo, ya que en ocasiones no se toma en cuenta que en el trabajo, los méritos son del obrero y de no ponerle mérito también a Dios, no se cumple debidamente con el trabajo, por lo que hay que pedir perdón por conflictos que se llegan a crear a los compañeros del trabajo.

Se subrayó que el primer día del Año Nuevo, la Iglesia celebra a la Virgen María, la que debe tenerse como muy importante en la religión, por ser la Madre de Dios y abogada de los creyentes en la doctrina y el misterio de Cristo. Y siguió la fiesta al Señor de los Trabajos, terminando con la quema de fuegos artificiales por la noche, frente al Templo Parroquial.

Independientemente de lo anotado, la noche del último día del año viejo, católicos abarrotaron el Templo Parroquial, al asistir a la misa de acción de gracias por los beneficios recibidos en el 2018 y recibir el Año Nuevo, encomendado a Dios y la Virgen María, buscando la reconciliación de la fe en Cristo, no en rituales paganos de la mercadotecnia.

 

El Pbro. Juan García Echeverría, Vicario Parroquial, hizo hincapié en que no se deben cambiar las creencias evangélicas por modas paganas, que nada tienen que ver con la doctrina del Cristo que vino a salvar al mundo, para que las almas limpias de pecado lleguen a vivir la eternidad al lado del Padre Celestial, y deseó que este año sea mejor que antes.

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