MATEHUALA.- El problema que, estudios científicos a cargo de instituciones como la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) o el Instituto Potosino de Investigación Científica y Tecnológica (Ipicyt) han exhibido, una y otra vez, como lo es, el caso de los restos de arsénico, salen hoy relucir en revistas internacionales haciendo alarde del descuido de los tres órdenes de Gobierno y de algunos actores políticos que se han colgado del problema para sacar a relucir su nombre.

Dos problemas fundamentales y que poco han sido tomados en cuenta, son y han sido la polémica de los investigadores que, desde hace varios años han realizado estudios en la laguna del “Cerrito Blanco” y en los restos de lo que alguna vez fue la fundidora denominado al día de hoy como “El Grasero”.

Sin embargo a nivel local poco ha sido difundida esta problemática, ya que a pesar de haber salido en las planas principales de periódicos de talla nacional, y de ser objeto de varios estudios de investigación los habitantes de esta ciudad poco han sabido de este problema.

En todos los medios que se han difundido se ha detallado la problemática encontrada principalmente en el “Cerrito Blanco”, aunque no se descarta que los personas que  habitan en los al redores del “Grasero” puedan resultar afectadas por los restos de polvo que son arrastrados hacia sus hogares.

Lo relevante de la última información que circula, difundida por la revista Newsweek, menciona a ex presidentes municipales de determinado partido político y otros actores de la política estatal que, en determinado momento hicieron caso omiso de la problemática.

Entre las afectaciones que según revelan los estudio y los cuales se pueden leer en diversas páginas web que circulan en la navegadores, se ha señalado el peligro que corren comunidades que se encuentran en las faldas del cerro del Fraile, en donde autores concluyen que la inadecuada disposición de los residuos ha favorecido la dispersión de arsénico y metales pesados hacía suelos urbanos y rurales, así como agua superficial y subterránea.

Destacan que los arroyos intermitentes que se originan en la sierra El Fraile tienen contacto con los depósitos de residuos de mina siendo un importante medio de transporte de partículas ricas en arsénico y metales pesados. Algunos arroyos descargan en el centro topográfico del valle, pero otros son interceptados en las comunidades rurales para almacenar el agua que fluye durante la temporada de lluvias, en bordos o abrevaderos.

Para el “Cerrito Blanco” la doctora Nadia Valentina Martínez Villegas señaló que, la situación es complicada en términos sociales porque la comunidad solo tiene una concesión de agua para irrigación, y es justo el agua contaminada, por lo que la búsqueda con la Comisión Nacional del Agua para que se le otorgue otra concesión es un tema prioritario, donde también la responsabilidad es compartida con las autoridades.

Sin embargo quien abogará por los vecinos de las colonias afincadas alrededor del “Grasero”, o por la decena de comunidades que se encuentran  a las faldas del cerro del Fraile, en donde solo queda esperar quienes o quien se apodera de este problema para politizarlo según sus beneficios.

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