Ciudad de México.- A sus ocho años de edad, Kevinno soportó que su abuelo le arrebatara el teléfono celular a condición de que conviviera con la familia, el niño explotó y dijo que no quería platicar con ellos, minutos después se quitó la vida en su habitación.

De acuerdo con declaraciones de su familia, el menor enojado se levantó de la mesa y subió a su habitación. El incidente ocurrió en un domicilio ubicado sobre la calle Nopal de la colonia Atlampa, en la alcaldía en Cuauhtémoc.

Sus familiares lo dejaron pues pensaron que se trataba de otra rabieta más del menor, de las que ya estaban acostumbrados y no le hicieron caso, minutos después escucharon gemidos y que “rompían y aventaban cosas”.

Nadie prestó atención, nuevamente pensaron que se trataba de un nuevo berrinche de Kevin porque le habían quitado el teléfono celular.

Fue hasta las 20:00 horas del 10 de septiembre, la hermana de Kevin subió a su cuarto para ver cómo estaba y saber si ya se le había el coraje, pero lo encontró inconsciente.

En ese momento su familia lo traslada al hospital La Raza para su atención médica, sin embargo, llegó sin signos vitales y con una marca en el cuello.

En entrevista con los agentes investigadores, detallaron que el menor nunca mostró signos de depresión, arranques de ira ni nada por el estilo, por lo que nunca pensaron que la reprimenda de quitarle el celular sería para llegar a ese extremo.

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