CIUDAD DE MÉXICO.

Joaquín Archivaldo Guzmán Loera, El Chapo, el narcotraficante sinaloense que escapó dos veces de prisiones de máxima seguridad en México, fue condenado ayer a cadena perpetua más 30 años adicionales en una cárcel de Estados Unidos, que no se dio a conocer, y al pago de 12 mil 600 millones de dólares.

Al dictarle sentencia, Brian Cogan, juez federal de Distrito, destacó que cualquier cualidad que lo pueda redimir “no borra la maldad abrumadora” de sus actos.

El Chapo Guzmán ya había sido hallado culpable por el jurado en el llamado Juicio del Siglo en la Corte de Brooklyn, el pasado 12 de febrero, en un largo y mediático juicio de casi 12 semanas.

Minutos antes de ser sentenciado, Guzmán Loera habló por primera vez en el juicio y al leer un documento aprovechó para ofrecer sus últimas palabras al mundo: “Aquí no hubo justicia”.

El narcotraficante mexicano aseguró, ante un abarrotado tribunal, que no sólo sufrió tortura en sus 30 meses de encarcelamiento en Estados Unidos, sino que además el juez ignoró las acusaciones de mala conducta que, según Guzmán, tuvieron varios miembros del jurado durante su juicio.

“Mi caso quedó manchado y usted me negó un juicio justo (…) Estados Unidos no es mejor que cualquier otro país corrupto”, indicó un Chapo desafiante.

Minutos después, el juez Cogan lo condenó a cadena perpetua.

Guzmán Loera lució ayer su tradicional bigote, después de presentarse totalmente rasurado durante el juicio. Estaba vestido con una camisa color lila, corbata azul y chaqueta gris; buscó la mirada de su esposa, Emma Coronel, al entrar en la sala. Al verla sentada entre el público, le mandó un beso y se tocó el corazón. Luego de 50 minutos de audiencia, se despidió enviándole besos.

En su discurso leído, Guzmán dio gracias a Coronel y a su familia por apoyarlo. Denunció que bebe agua “no higiénica”, que no ve la luz del sol y que respira aire contaminado, además de no poder recibir a su esposa ni poder abrazar a sus hijas cuando lo visitan, en Manhattan. “Ha sido una tortura las 24 horas”, lamentó El Chapo.

Añadió que cuando lo extraditaron a EU esperaba un juicio justo, pero sucedió exactamente lo contrario. “Se me quitó la oportunidad de ser juzgado sólo por la evidencia presentada (…) Aquí no hubo justicia”, remató.

La sentencia perpetua implica la imposibilidad de libertad condicional. Además, el juez ordenó el pago de 12 mil 600 millones de dólares, que es lo que calculan que ganó El Chapo al frente del Cártel del Pacífico, con la distribución de cocaína y otras drogas en EU.

Los fiscales aseguran que además de traficar al menos un total de 1,2 millón de kilos de cocaína y 222 kilos de heroína a Estados Unidos, Guzmán se dedicó a matar y ordenar la muerte de decenas de personas.

El juez Cogan destacó que es posible que Guzmán sea “un buen padre y tenga otros atributos” pero su “abrumador lado malvado” es muy fuerte.

Jeffrey Lichtman y los otros abogados de Guzmán anunciaron que apelarán la sentencia basándose en parte en la supuesta mala conducta del jurado.

“No estoy para decir que mi cliente es un santo, pero merecía un juicio justo (…) Un resultado justo era un juicio justo. Era todo lo que queríamos”, dijo Lichtman a la prensa frente al tribunal. “No fue justicia. No podemos tolerar una situación en la cual los jurados mentían al juez sobre lo que hacían”, dijo.

En días anteriores, durante el juicio, los abogados aseguraron que El Chapo era un chivo expiatorio.

Alistaba otro túnel

Ayer se dio a conocer que, tras su segunda recaptura en 2016, El Chapo Guzmán pretendió otra fuga de El Altiplano a través de túneles.

Eduardo Guerrero Durán, asesor penitenciario de Nuevo León, reveló que un segundo túnel fue detectado en la periferia del penal de alta seguridad.

“Una de las causas por las cuales movimos a El Chapo Guzmán de El Altiplano al penal de Ciudad Juárez fue porque se encontró otro túnel (…) en la periferia del penal del Altiplano”, señaló Guerrero Durán.

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