La lluvia débil pero constante que duró más más de 30 horas sin parar, dejó remojadas las paredes y techos en más de 100 construcciones en riesgo de derrumbe.

Hay casas que lucen completamente abandonadas y la mayoría tienen sus viejas y remojadas paredes hacia la calle, según conocedores, estas representan un alto riesgo para peatones y automovilistas.

En un recorrido realizado también se pudo constatar que ninguna de las fincas peligrosas tiene acordonamientos preventivos y mucho menos protecciones para evitar una tragedia.

Autoridades de Protección Civil iniciaron hace meses un programa preventivo para anunciar el peligro en casonas viejas, sin embargo, esta estrategia solo se limitó a colocar una franja de plástico que duró colgante unos días, la que no disminuyó el riesgo de accidentes.

Las casonas viejas siguen considerándose como un grave riesgo y ni el INAH ni protección civil, se hacen responsables de los accidentes que puedan ocurrir.

DEJA UNA RESPUESTA