Cualquiera que haya crecido en la década de los noventa recordará probablemente la serie ‘Sister, sister’, conocida como ‘Cosas de hermanas’ en España y ‘Hermanas, hermanas’ en los países de Hispanoamérica.

La historia seguía las aventuras de dos hermanas gemelas que se reencontraban en la adolescencia. Tras ser separadas al nacer, una de ellas había sido adoptada por un viudo adinerado y la otra por una madre soltera de clase media.

Sus protagonistas, Tia y Tamera Mowry -que cedieron sus nombres a sus alteregos en la ficción-, se convirtieron en verdaderas estrellas. Sin embargo, su inmensa fama no sirvió de nada a la hora de intentar colocarlas en las portadas de revistas.

Según ha desvelado ahora Tia -la menor de las dos, por un par de minutos-, ellas se morían de ganas de aparecer en una publicación en concreto porque era una de sus favoritas y la leían a menudo, pero para su sorpresa, les informaron de que no saldrían en la portada «porque eran negras y eso no vendía».

«Jamás se me olvidará. Recuerdo perfectamente dónde estaba cuando me lo dijeron. Y desearía haber dicho algo. Haberlo denunciado públicamente», ha explicado ahora Tia en declaraciones al portal Entertainment tonight.

En retrospectiva, lo que más le duele de esa discriminación que sufrieron es que contribuía a perpetuar la falta de representación en el mundo del entretenimiento que provocaba que chicas como ella crecieran sin un referente con el que identificarse.

«Yo no veía a nadie como yo. No veía a otras jóvenes que, no sé, lucieran sus rizos con orgullo, por ejemplo, ni tampoco veía que el pelo rizado se considerara algo bueno», ha lamentado.

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