El cementerio construcción más antigua del enigmático Pueblo Mágico. Consta de dos secciones, una dedicada a San Francisco y la otra a la Virgen de Guadalupe. En la primera según la historia señala que franciscanos edificaron una capilla en el 1775, cuando el lugar se llamaba Los Álamos y aún no se descubrían las vetas de minerales ni había pobladores.

LA REJA DEL PANTEÓN

La reja del panteón antiquísima del lugar una obra de hierro, forjada en auténticos filigranas de diseño colonial, como que procede de aquella época de la dominación hispana en sus mejores tiempos al ser producto de la riqueza extraordinaria que por la minería, alguna vez, resplandeció en el lugar desde la cual se inundó al mundo del áureo metal.

HISTORIAS COMPARTIDAS

Real de Catorce guarda infinidad de historias, la mayoría interesantes y pocas veces compartidas por quienes las conocen sobre todo, personas de la tercera edad que aún viven y otras que no al enriquecer el acervo cultural del misterioso lugar, quizá sin encontrar alguna justificante por lo que contaban, al narrar historias raras con mensajes sin descifrar y algo complejas al razonamiento.

UN PASADO A CONTEMPLAR.

Las piedras y los muros de por si a nadie escapa la sensación que parece que hablan solas, sobre la gigantesca puerta de hierro y hacia arriba, está al fondo la capilla del sacro lugar en lo que la luz empuja para iluminar el misterio y por su puesto el interés por un lugar que por sí solo por sus piedras, muros y pasado merece ser contemplado.

EXTRAÑAS ENTIDADES

Casi siempre alguien en alguna ocasión de su vida, llegó a encontrarse con algún fantasma en lo que las supuestas “entidades” para nada agresivas, dañinas, ofensivas pero eso sí en cambio amigables, atentas y serviciales inteligentemente se hicieron presentes sin dejar explicación alguna.

DON AURELIO

Según contaban que a finales de la década de los 50s de la capital potosina llegaba Don Aurelio en el tren a Estación Catorce, quien ya tenía años de estar visitando Real de Catorce. Durante alguna ocasión y una vez llegado al Real en una fresca mañana se encaminó hacia el antiguo camposanto al tener un extraño encuentro.

EL RUBIO SACERDOTE

Don Aurelio antes de llegar al cementerio observó que salió por la puerta de hierro un sacerdote, con sotana negra alto y rubio al detenerse en los escalones para encontrase con el visitante Aurelio y saludarle al mencionarle, que él estaba al cuidado del panteón que pasara mientras tenía que hacer la celebración de misa en la parroquia.

HELADA MAÑANA

Don Aurelio recorrió el interior del cementerio la mañana estaba algo helada y como de costumbre, entró a rezar a la capilla para después retirarse buscar al rubio sacerdote a quien no encontró y encaminarse hacia la parroquia y al Palacio Municipal, lugar donde tenía a su amigo quien era en ese tiempo síndico municipal.

NADIE CUIDABA EL CEMENTERIO

Don Aurelio una vez que se reúne con su amigo el síndico le comenta lo bueno que era, que alguien cuidara el cementerio al mencionarle lo de su encuentro con el rubio sacerdote, a lo cual el representante  del municipio le comenta que ahí no hay nadie que esté al cuidado del cementerio, que el padre de la iglesia era moreno y que no había otro sacerdote en Catorce.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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