Redacción: Lily Santana

Nació un 23 de septiembre de 1929, en la Ciudad de S.L.P. Sus Padres: Alejo Santana Araiza y Ma. Guadalupe Alonso Rodríguez originarios de Aguascalientes.

En el año de 1939 cuando contaba con 10 años de edad, siendo alumno de Primaria, surgió su pasión por el béisbol; en ese momento solo tenía acceso a la radio y soñaba con algún día poder jugar en USA.

A la edad de 16 años recibe invitación para jugar en la selección de San Luis Potosí. Dentro de este torneo, un buscador de talentos lo descubre en Ébano S.L.P. en donde lo prueba en cuanto velocidad en sus lanzamientos (arriba de 90 m/h) y por su estatura (1.92).

Es aquí cuando en Cd. Mante firma para los Indios de Cleveland. Jugó además con los Panteras de Yuma y con los Padres de San Diego a nivel profesional. Una de sus grandes hazañas es haber ganado 17 juegos y haber obtenido el crédito de campeón de picheo. Asimismo, destacó dentro de la Liga Mexicana con las Águilas de Mexicali y la Liga Veracruzana en Poza Rica.

En el año de 1953, la Sección 19 del Villa de la Paz, encabezada por el Profesor Garate y 6 miembros más lo invitan a jugar a este hermoso estadio en juego de exhibición, dando oportunidad de invitar a 2 jugadores más por lo que decide invitar a Antonio Soria y Jesús “El Cachorro” Sánchez.

Por otra parte, siendo mi madre aficionada al béisbol:  Ninfa Medellín Nava se conocen en un partido y posteriormente contraen matrimonio.

En este tiempo fue contratado para dirigir a la selección de La Paz, decide buscar nuevos prospectos en La Boca, Laureles y Estación Catorce por mencionar algunos. Logrando el primer campeonato para esta selección en Sonora.

Actualmente siente un gran orgullo por la selección La Paz pues han sido campeones en varios campeonatos estatales.

Orgullosamente afirma que la fama de un deportista es efímera, pero la experiencia y los momentos vividos a sus 91 años los recuerda como si hubiera sido ayer, menciona que “Un beisbolista nace y que la disciplina es el mejor valor para lograr sus metas”.

Recuerda que cada juego era centrado en dar un buen espectáculo y vibraba al escuchar la ovación de los aficionados.

Hoy en día es viudo, agradece a Dios los 65 años que la gente de La Paz lo adoptó como habitante y siempre luchó por ser un buen ciudadano.

Destaca que su motor de vida son sus hijos: Cecilio, Osvelia, Antonio, Rubén, Aracely y Lilia.

En realidad, tiene una memoria envidiable, recuerda cada episodio de su trayectoria. Para mí es un honor ser su hija. Agradezco a las personas que nos leen, deseando salud y bienestar en sus hogares.

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