La contaminación del medio ambiente es un tema recurrente en México. Al respecto, solo en mayo se encendieron las alarmas por los elevadísimo niveles de contaminación en el Estado de México. Autoridades e instituciones como la Organización Mundial de Salud (OMS) lanzaron una serie de recomendaciones que consistían en sí evitar salir de casa y exponerse al aire contaminado.

 

Aunque las recomendaciones son importantes, la prevención es el factor más importante para que estos hechos no se vuelvan a producir. Pero México no es el único país que ha emprendido políticas para cuidar el medio ambiente, pues en Latinoamérica también han surgido iniciativas para restaurar y cuidar tierra, agua y aire.

 

Podemos citar el ejemplo de Perú, donde se lanzó una campaña contra la contaminación de uno de los ríos más importantes de la costa andina. No referimos al Río Rímac, que atraviesa el corazón de Lima, y que abastece a la capital peruana y al Callao.

 

Desde personas hasta grandes camiones usan este afluente como botadero. Es bastante usual ver la acumulación de desperdicios a lo largo de su cauce. Aunque se colocan letreros de multas y sanciones, la labor de fiscalización es inmensa, y requiere de un monitoreo permanente.

 

Creatividad versus ignorancia

 

Conscientes de este problema, el Ministerio del Ambiente junto a la empresa Promart Homecenter presentaron una ingeniosa campaña para exhortar a la población a cuidar y no arrojar desechos en el ‘Río Hablador’.

 

La campaña se difundió a través de Facebook. El método consistía en enviar un mensaje con la “voz” del afluente. Entonces, se colocaron sensores de movimiento y un amplificador de audio para potenciar la calidad del sonido, de manera que cuando alguien se acerque lo suficiente para tirar basura, escuche un mensaje de advertencia.

 

““¡Señora¡ Soy el río Rímac, por favor no me tire su basura, en mis aguas viven plantas y aves”, “¿No tiene vergüenza? Gracias a mi usted tiene agua todos los días”, se escucha en una de los mensajes de alerta desde unos parlantes.

 

Ambientalistas y vecinos han aplaudido la iniciativa, puesto que se trata de  la limpieza del agua que ellos mismos consumen, y que por ignorancia personas inescrupulosas arrojan desperdicios. Incluso, sujetos de otros distritos de la ciudad pasan por la zona para dejar desmonte o basura en general.

 

La pregunta es ¿resulta efectiva una campaña de este tipo? Pues según información del Ministerio del Ambiente, un 80 de personas que solían tirar desperdicios en el río entendieron el mensaje y decidieron buscar otros lugares, destinados para basura e instalados por las autoridades.

 

Para el éxito de las campañas ambientales se necesita el apoyo del pueblo. Quienes más se quejan de los olores nauseabundos por los desperdicios son quienes viven cerca al cauce. Ellos se han sumado al cambio y aplauden la iniciativa del gobierno peruano para enfrentar el problema ambiental.

 

Por otro lado, la Superintendencia Nacional de Servicios y Saneamiento (Sunass) ha exhortado a los habitantes de ciudad limeña a cuidar el agua, pues al final regresa a los hogares para el consumo. Y no solo ello, pues el cobro por el servicio se verá reflejado en los recibos.

 

“Todo lo que pagamos en nuestro recibo de agua, es lo que la empresa necesita invertir y gastar para potabilizar y tratar esas aguas”. Mientras más químicos se requieran para el tratamiento del agua, más dinero deberán pagar los usuarios. Asociaciones ambientalistas se han sumado a la campaña y esperan que sea el inicio de políticas más grandes para proteger la naturaleza, lo cual repercutirá en el desarrollo y una mejor calidad de vida.

 

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