Después de la ya pasada veda de bebidas embriagantes la polémica sigue, esta vez no por el precio ni por los escasez, lo que afecta a los consumidores ahora es que no hay dinero, así como tampoco trabajo, confesaron gastaron más de lo que debían en un par de cartones así que por descuidados ahora pagan las consecuencias.

El señor Rodolfo bebedor de corazón como él dice nos cometa “me aloqué muy feo por andar de parrandero, compré cartones de cerveza hasta de 800 pesos porque sentía que las podía, ahora la estoy pagando con creces, aunque esté más barata tengo que comprar el mandado para la casa si no se me queda sin comer la familia, si anda sufriendo uno con estos soles y en la bici, se ocupa una cervecita para bajar la calor pero si la compro no compro alguna cosa de la despensa y sale peor me corren de la casa por vicioso.

Como le sucedió al señor Rodolfo también les toca vivir a muchos en estos días, aunque hayan regresado las bebidas a la venta, regresaron sin ninguna promoción y se venden de manera normal siendo otra desventaja más ya que las promociones también beneficiaban a muchos.

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